Cómo leer y estudiar los Evangelios
Guía clara y práctica
Los Evangelios son cuatro testimonios verdaderos sobre Jesucristo. Deben leerse con contexto, reverencia y cuidado, dejando que el texto muestre a Cristo antes de sacar aplicaciones o doctrinas.
Tres verdades para empezar
Los Evangelios no son cuatro libros separados para inventar cuatro doctrinas distintas. Son cuatro testimonios verdaderos sobre una misma persona: Jesucristo.
Un cristiano debe leer los Evangelios con reverencia, contexto y cuidado, dejando que el texto muestre a Cristo antes de sacar aplicaciones o doctrinas.
Esto nos protege de usar frases sueltas para defender ideas personales. También nos ayuda a ver que Jesús no vino solamente a dejarnos consejos morales, sino a revelar quién es, cumplir las promesas de Dios, morir por los pecadores y resucitar como Señor.
No empieces mezclando Mateo, Marcos, Lucas y Juan como si fueran un solo relato plano. Primero escucha la voz de cada autor. Mateo resalta a Jesús como Mesías prometido. Marcos muestra su autoridad, servicio y sufrimiento. Lucas presenta un relato ordenado con fuerte interés en la salvación, la misericordia y los marginados. Juan declara abiertamente que escribió para que creamos que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.
Comparar los Evangelios es bueno, pero conviene hacerlo después de entender el énfasis de cada uno. Si armonizamos demasiado rápido, podemos borrar detalles que el Espíritu quiso conservar por medio de cada autor.
Fuentes de este puntoPasajes principales: Mateo 1:1; Marcos 1:1; Lucas 1:1-4; Juan 20:30-31.
Recurso de consulta: The Expositor's Greek Testament, vol. 1, editado por W. Robertson Nicoll. Se consultó para ubicar los énfasis generales de los Evangelios y su propósito testimonial.
Un versículo separado de su contexto puede terminar diciendo algo que el autor no quiso decir. Antes de explicar una frase de Jesús, mira qué pasó antes, a quién respondía, cuál era el problema y cómo termina la escena.
Por ejemplo, cuando Jesús dice “no juzguéis”, no está prohibiendo todo discernimiento entre verdad y error. En el mismo discurso habla de sacar primero la viga del propio ojo y también de reconocer falsos profetas por sus frutos. El contexto impide convertir una frase en una idea contraria al resto del pasaje.
3. Pregunta quién habla y a quién le hablaNo todo lo que aparece en los Evangelios es una orden directa para todos los creyentes en todo tiempo. A veces Jesús habla a los discípulos, a los fariseos, a una multitud, a una persona enferma, a una mujer samaritana o a sus enemigos.
Una regla sencilla ayuda mucho: antes de aplicar, pregunta a quién se le dijo, por qué se le dijo y qué principio permanece para nosotros. Así evitamos tomar una instrucción dada en una misión específica y convertirla automáticamente en regla universal.
Fuentes de estos puntosPasajes principales: Mateo 7:1-6,15-20; Mateo 10:5-6; Mateo 28:18-20; Lucas 6:37-45; Lucas 19:1-10; Juan 4:7-26.
Recurso de consulta: Biblical Hermeneutics: A Treatise on the Interpretation of the Old and New Testaments, de Milton S. Terry. Se usó por su insistencia en interpretar palabras y frases según el contexto, el propósito y los primeros oyentes antes de pasar a la aplicación.
Los discípulos no entendieron todo desde el principio. Los Evangelios muestran un desarrollo: Jesús llama, enseña, corrige, revela su identidad, anuncia su muerte, va a la cruz y resucita. Si saltamos directamente a una frase sin ver ese camino, podemos perder el punto.
Pedro confesó que Jesús era el Cristo, pero enseguida se equivocó al rechazar la idea de la cruz. Eso muestra que confesar a Cristo sin entender su sufrimiento todavía era una comprensión incompleta. Los Evangelios nos obligan a caminar con el relato hasta la cruz y la resurrección.
5. Lee los Evangelios a la luz del Antiguo TestamentoLos Evangelios pertenecen al Nuevo Testamento, pero están llenos de lenguaje, promesas y figuras del Antiguo Testamento: Hijo de David, reino de Dios, Cordero de Dios, Pascua, templo, profeta, Mesías y nuevo pacto. Si no conocemos esas raíces, muchas frases de Jesús se vuelven superficiales.
Pero aquí debemos mantener una distinción importante: usar el Antiguo Testamento no significa volver al pacto de Moisés como sistema obligatorio para la iglesia. Significa ver cómo las promesas, sombras, figuras y profecías encuentran su cumplimiento en Cristo. Esto mantiene coherencia con el estudio sobre cómo formar doctrina: toda la Escritura enseña, pero el cristiano vive bajo el nuevo pacto establecido por Jesús.
Pasajes principales: Mateo 1:1,22-23; Marcos 8:27-33; Marcos 9:30-32; Lucas 24:25-27,44-49; Juan 1:29; Hebreos 8:6-13; Hebreos 10:1.
Recursos de consulta: The Bible Period by Period, de Josiah Blake Tidwell, para ubicar los eventos de los Evangelios dentro del progreso histórico del relato bíblico; y Biblical Hermeneutics, de Milton S. Terry, para la relación entre los Testamentos y el cumplimiento en Cristo.
Que algo haya ocurrido en el relato no significa que Dios esté mandando repetirlo de la misma forma. Una narración puede enseñar una verdad, pero no toda narración es una orden.
Jesús envió primero a los doce a las ovejas perdidas de Israel; después, resucitado, los envió a todas las naciones. Si no vemos el momento de la historia, podemos sacar una regla incompleta. Por eso debemos preguntar si el pasaje describe algo, manda algo o enseña una verdad que debe aplicarse por medio de otros pasos.
7. Reconoce cuando Jesús usa lenguaje figuradoJesús enseñó con imágenes fuertes: puerta, vid, pastor, pan, luz, semilla, ojo, mano y camino. No todo se debe leer de forma literalista. A veces una frase fuerte busca despertar la conciencia, no dar una instrucción física.
Cuando Jesús habla de sacarse el ojo o cortar la mano, el punto no es mutilarse, sino tratar el pecado con seriedad. Leer bien no es quitarle fuerza al texto; es entender qué tipo de lenguaje está usando Jesús.
8. En las parábolas, busca el punto centralUna parábola normalmente no debe convertirse en un código donde cada detalle significa algo escondido. Primero pregunta qué quiso confrontar, revelar o corregir Jesús con esa historia.
En la parábola del hijo pródigo, el centro no es calcular cada objeto de la historia, sino ver la misericordia del padre, el arrepentimiento del hijo perdido y el peligro del hermano mayor que no entiende la gracia.
Fuentes de estos puntosPasajes principales: Mateo 5:29-30; Mateo 10:5-7; Mateo 13:10-17,34-35; Mateo 28:18-20; Lucas 15:11-32; Lucas 24:46-49; Juan 10:7-11; Juan 15:1-8; Hechos 1:8.
Recurso de consulta: Biblical Hermeneutics, de Milton S. Terry. Se usó por sus principios sobre género, contexto, lenguaje figurado, símbolos y cuidado contra lecturas alegóricas sin control textual.
Jesús vivió en un mundo real: Judea, Galilea, Samaria, sinagogas, templo, fariseos, saduceos, publicanos y dominio romano. Ese contexto ayuda a entender conflictos, costumbres, impuestos, pureza ceremonial y tensiones sociales.
El contexto histórico aclara el texto, pero no reemplaza la autoridad del texto. Además, conocer el mundo judío de Jesús no significa colocar a la iglesia bajo el sistema mosaico. Nos ayuda a entender mejor lo que Jesús hizo, enseñó y cumplió.
10. No leas los conflictos con los fariseos como odio contra los judíosJesús, María, los apóstoles y los primeros creyentes eran judíos. Los Evangelios critican pecados, hipocresía, incredulidad y abuso religioso, pero no autorizan desprecio étnico contra el pueblo judío.
Cuando Juan habla de “los judíos” en ciertos pasajes, muchas veces se refiere a líderes o grupos opositores dentro del relato, no a cada judío sin distinción. El lector cristiano debe evitar convertir una disputa histórica y teológica en desprecio racial.
Mateo, Marcos y Lucas tienen muchos relatos en común. Juan organiza y selecciona material con otro estilo. Las diferencias de orden, detalle o énfasis no deben tratarse automáticamente como contradicciones. Primero hay que preguntar qué está destacando cada autor.
Armonizar puede ayudar, pero no debe borrar el énfasis propio de cada Evangelio. Dios no nos dio un solo resumen, sino cuatro testimonios que juntos presentan con riqueza a Cristo.
Fuentes de estos puntosPasajes principales: Lucas 1:1-4; Lucas 2:1-2; Juan 4:9,22; Juan 7:1,13; Juan 9:22; Juan 18:28-31; Juan 20:30-31; Juan 21:25; Mateo 22:15-22; Romanos 9:4-5.
Recursos de consulta: The Bible Period by Period, de Josiah Blake Tidwell, para el marco histórico general; The Expositor's Greek Testament, vol. 1, editado por W. Robertson Nicoll, para el cuidado del contexto narrativo en Juan; y Biblical Hermeneutics, de Milton S. Terry, para la relación entre variedad testimonial y unidad del mensaje.
Los Evangelios no presentan a Jesús solo como maestro moral. Sus milagros, sus enseñanzas y sus conflictos avanzan hacia su muerte y resurrección. Si quitamos la cruz, cambiamos el centro del mensaje.
El discipulado cristiano nace de Cristo crucificado y resucitado, no solo de admirar sus valores. Por eso una aplicación que no termina conectada con quién es Jesús y qué hizo por nosotros queda incompleta.
Interpretar es preguntar qué significa el texto. Aplicar es preguntar cómo esa verdad debe cambiar mi fe, mi obediencia y mi vida. La aplicación debe salir de la interpretación, no de una emoción suelta.
Antes de decir “este pasaje me dice que haga tal cosa”, primero responde: qué está revelando este pasaje acerca de Jesús, el reino, el pecado, la fe, la gracia o la obediencia.
Fuentes de estos puntosPasajes principales: Mateo 7:24-27; Marcos 8:31; Marcos 10:45; Lucas 6:46-49; Lucas 24:46-47; Juan 19-20; 1 Corintios 15:3-4; Santiago 1:22.
Recurso de consulta: Biblical Hermeneutics, de Milton S. Terry. Se usó para reforzar la diferencia entre explicar correctamente el texto y usarlo correctamente.
Estas preguntas pueden usarse con cualquier pasaje de los Evangelios.
¿Qué está pasando en la escena?
¿Quiénes participan y qué papel tienen?
¿A quién habla Jesús?
¿Qué pregunta, conflicto o necesidad aparece?
¿Qué revela el pasaje sobre Jesús?
¿Hay alguna conexión con promesas, figuras o textos anteriores?
¿Qué respuesta esperaba Jesús de quienes lo escucharon primero?
¿Qué debo creer, corregir, obedecer o esperar hoy bajo Cristo?
- Si una persona está empezando, recomiendo iniciar con Marcos.
- Lee todo Marcos una vez sin detenerte demasiado.
- Luego estudia una escena por día.
- En cada escena pregunta: quién es Jesús y qué significa seguirlo.
- Después compara con Mateo y Lucas si el mismo evento aparece allí.
- Al final lee Juan para ver cómo presenta la identidad de Jesús con su propio enfoque teológico y testimonial.
Pasajes principales: Marcos 1:1; Marcos 8:34-38; Marcos 10:45; Lucas 1:1-4; Lucas 24:25-27; Juan 20:30-31.
Recursos de consulta: Biblical Hermeneutics, de Milton S. Terry, para el orden de contexto, sentido y aplicación; y The Expositor's Greek Testament, vol. 1, editado por W. Robertson Nicoll, para el lugar de Marcos y Juan dentro del estudio de los Evangelios.
1. Sacar una doctrina de una frase sin contexto.
2. Convertir una narración en mandato universal sin revisar el propósito del pasaje.
3. Leer las parábolas como códigos secretos.
4. Usar el Antiguo Testamento como si Cristo no hubiera venido.
5. Despreciar el Antiguo Testamento como si ya no revelara a Cristo.
6. Forzar los cuatro Evangelios a decir todo de la misma manera.
7. Usar a Jesús solo como ejemplo moral y olvidar su muerte y resurrección.
8. Confundir una aplicación personal con el significado del texto.
La Biblia: los pasajes indicados en cada sección son la base principal y la autoridad final.
The Expositor's Greek Testament, vol. 1, editado por W. Robertson Nicoll: énfasis y propósito de los Evangelios.
Biblical Hermeneutics: A Treatise on the Interpretation of the Old and New Testaments, de Milton S. Terry: contexto, propósito del autor, género literario, lenguaje figurado, parábolas e interpretación antes de aplicación.
The Bible Period by Period: A Manual for the Study of the Bible by Periods, de Josiah Blake Tidwell: marco histórico general y progreso del relato bíblico.
Conclusión
Estudiar los Evangelios correctamente no es complicar la Biblia. Es leer con orden, humildad y reverencia. Primero vemos a Cristo en el texto; después entendemos el mensaje; después aplicamos con cuidado.
No uses los Evangelios solo para buscar frases que apoyen una idea. Léelos para ver a Jesús, entender su obra y obedecer su palabra.
Esta forma de lectura conserva la misma línea de las demás enseñanzas: la Biblia debe leerse en contexto, Cristo es el centro, el Antiguo Testamento sigue enseñando, el pacto mosaico no gobierna a la iglesia y la obediencia cristiana se vive bajo el nuevo pacto establecido por Jesús.