¿Debe haber apóstoles hoy?
El fundamento ya fue puesto
La palabra apóstol puede significar enviado, pero no todo enviado recibió el oficio fundacional de los Doce o de Pablo.
Esta enseñanza también debe ser examinada a la luz de la Escritura: «Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así». Hechos 17:11.
¿Debe una iglesia reconocer hoy nuevos apóstoles con autoridad para establecer doctrina y gobernar sobre otras iglesias?
La respuesta exige distinguir el oficio apostólico, que tuvo una función fundacional, de un enviado o mensajero que sirve por encargo de una iglesia. Esta enseñanza concluye que el fundamento apostólico no está incompleto y que ningún líder actual puede añadir una autoridad doctrinal al nivel de los apóstoles de Cristo.
1. No todos los apóstoles tenían el mismo encargo
27 Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro en particular.
28 Y a unos Dios les ha asignado un lugar en la Iglesia. En primer lugar los apóstoles, luego los profetas, en tercer lugar maestros, luego los que hacen milagros, después los que tienen dones de sanidades, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros?
30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?
31 Sin embargo, procurad los dones mejores. Ahora yo os muestro un camino más excelente.
Pablo no presenta todos los servicios como si tuvieran la misma función. La palabra griega apostolos significa enviado o comisionado. El contexto decide si se refiere al oficio apostólico o a una persona enviada para realizar una tarea.
El oficio apostólico incluía testimonio autorizado de Cristo resucitado, enseñanza doctrinal y una función fundacional. Los Doce fueron escogidos por Jesús, y Pablo recibió un llamado extraordinario del Cristo resucitado. Primera Corintios 15:8 dice que Jesús se apareció «al último» a Pablo; este dato apoya el carácter irrepetible de su llamado, aunque el versículo no sea una fórmula aislada sobre todos los usos de la palabra apóstol.
Por eso 1 Corintios 12:28 no debe leerse como una lista automática de cargos permanentes con idéntica autoridad en cada generación. Pablo afirma que Dios puso esos ministerios en la iglesia, pero la duración y la autoridad de cada función deben entenderse junto con el resto del Nuevo Testamento.
2. El fundamento apostólico ya fue puesto
19 Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo mismo.
21 En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.
22 En Cristo vosotros también sois edificados en unión con él para ser la morada de Dios por medio del Espíritu Santo.
Un fundamento se coloca al comienzo de una construcción. Efesios 2 presenta a Cristo como la piedra angular y a los apóstoles y profetas como parte del fundamento mediante el cual fue entregado el testimonio que sostiene a la iglesia. Las generaciones posteriores no vuelven a colocar ese fundamento; edifican sobre él.
Primera Corintios 3:11 aclara que nadie puede poner otro fundamento fuera de Jesucristo. Estos textos no compiten entre sí: Cristo es el único fundamento salvador, y la enseñanza apostólica fiel acerca de Cristo es el fundamento histórico sobre el que la iglesia sigue construyendo.
Hechos 1:21-22 muestra que el reemplazo de Judas requería haber acompañado el ministerio terrenal de Jesús y ser testigo de su resurrección. Segunda Corintios 12:12 también relaciona las señales con la demostración del apostolado de Pablo. Al comparar estos pasajes entendemos que el oficio fundacional no se puede transferir a líderes que no cumplen esas condiciones ni reciben una autoridad nueva de Cristo.
No debemos decir que toda aparición de la palabra apostolos significa el oficio de los Doce o de Pablo. Bernabé es llamado apóstol en Hechos 14:14, y en 2 Corintios 8:23 Pablo habla de mensajeros de las iglesias. Filipenses 2:25 llama a Epafrodito mensajero o enviado de los filipenses. En esos contextos se trata de personas comisionadas para servir, no de nuevos autores del fundamento doctrinal.
Tampoco debemos afirmar que Gálatas 2:7-9 prohíbe a Pedro hablar a gentiles o que el oficio se repartió como si hubiera doce apóstoles exclusivos para judíos y uno exclusivo para gentiles. El pasaje describe los campos principales de servicio que Dios confió a Pedro y a Pablo. La conclusión segura es más sencilla: los apóstoles fundacionales fueron únicos, y la iglesia sigue enviando obreros sin concederles esa autoridad.
3. Enviados para servir, no para añadir doctrina
La iglesia todavía envía misioneros, predicadores, servidores y representantes. Ese envío es necesario y puede ser un servicio honroso. Pero ser enviado a predicar, llevar ayuda o acompañar una obra no convierte automáticamente a una persona en apóstol con autoridad sobre todas las iglesias.
Gálatas 1:8 establece el límite: ni siquiera un ángel puede anunciar otro evangelio. La autoridad está en el evangelio recibido, no en el título de quien lo pronuncia. Un líder que reclama revelaciones nuevas, obediencia incuestionable o poder para modificar la doctrina apostólica está pidiendo un lugar que la Escritura no le concede.
La aplicación para la iglesia es examinar a quienes enseñan, pedirles carácter y fidelidad bíblica, y reconocer el servicio sin convertir los títulos en una pirámide de poder. Todos debemos edificarnos sobre el fundamento que Cristo estableció por medio de sus apóstoles.
El nombre de un cargo no sustituye la autoridad de la Escritura.
Pregunta qué autoridad reclama la persona y si esa autoridad puede demostrarse en la Escritura.
Ninguna visión, profecía o experiencia puede añadir doctrina al evangelio apostólico.
Ser enviado para una tarea es un servicio; no es permiso para controlar la conciencia de otros.
La iglesia madura escucha la enseñanza apostólica, obedece a Cristo y prueba todo con humildad bereana.
Textos principales: 1 Corintios 3:11; 1 Corintios 12:27-31; 1 Corintios 15:7-9; 2 Corintios 8:23; 2 Corintios 12:12; Gálatas 1:8-9; Gálatas 2:7-9; Efesios 2:19-22; Filipenses 2:25 y Hechos 1:21-22, en la Biblia Reina Valera 2020.
La palabra apostolos se interpreta según el contexto de cada pasaje. Las fuentes secundarias pueden ayudar a comparar términos y argumentos, pero la autoridad final permanece en la Escritura.
El fundamento no necesita reemplazo
Cristo es la piedra angular y los apóstoles llamados por él establecieron el fundamento doctrinal de la iglesia. Ese fundamento no está incompleto ni necesita ser ampliado por líderes posteriores.
La palabra apóstol puede describir a un enviado, pero un mensajero de una iglesia no posee por eso el oficio fundacional ni autoridad para crear doctrina. La Biblia misma muestra esa diferencia al hablar de representantes y mensajeros enviados para servir.
Por tanto, recibimos con gratitud a quienes son enviados a predicar y ayudar, pero examinamos sus enseñanzas bajo la Palabra. La iglesia de hoy no necesita nuevos apóstoles que ocupen el lugar de Cristo. Necesita permanecer en el evangelio apostólico, enseñar con fidelidad, servir con humildad y edificar a los creyentes sobre el fundamento que ya fue puesto.