Yael Gutierrez · Diario bíblico

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Gálatas 2: No hay otro evangelio
Gálatas 1:6-24

Pablo no empieza esta carta agradeciendo, como en las demás. Empieza sorprendido, porque los gálatas estaban cambiando de evangelio. Y para defender el mensaje, cuenta su propia historia: de dónde le vino lo que predica.

Fecha del estudio 24 de septiembre de 2026
Tema El otro evangelio que perturbaba a los gálatas y de dónde le vino a Pablo el evangelio que predicaba
Enfoque Gálatas 1:6-24
Con humildad bereana

Esta enseñanza también debe ser examinada con humildad a la luz de la Escritura: “Los judíos de Berea eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía.” Hechos 17:11, RV2020.

¿Qué era ese «otro evangelio» que estaba ganando a los gálatas, y por qué Pablo responde contando de dónde le vino a él el evangelio?

La enseñanza anterior preparó el terreno: quién escribió la carta, a quiénes y cómo nacieron esas iglesias. Ahora entramos en el texto. El capítulo 1, desde el versículo 6 hasta el final, tiene dos mitades que van juntas.

Primero, Pablo describe el problema y lo condena con una dureza que sorprende. Segundo, cuenta su propia historia. Y no la cuenta para hablar de sí mismo. La cuenta porque, si su evangelio no lo aprendió de hombres, entonces nadie puede corregirlo con la autoridad de otros hombres.

Gálatas 1:6-7

6 Estoy sorprendido de que os hayáis alejado tan pronto del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente.
7 No que haya otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Aquí está el problema de toda la carta. Los gálatas se estaban alejando, y Pablo aclara de qué: del que los llamó por la gracia de Cristo. No se alejaban de una costumbre ni de un maestro, sino de Dios mismo.

Evangelio quiere decir buena noticia, y en la Biblia nombra el anuncio de que Dios salva al pecador por medio de Jesucristo, por gracia, es decir, como un regalo que nadie merece ni paga.

Pablo describe a los responsables con dos verbos concretos: perturban a las iglesias, que es sacudir a alguien de su lugar, y quieren pervertir el evangelio, que es cambiarlo hasta dejarlo distinto.

Y aclara algo decisivo: no que haya otro evangelio. Lo que llegó a Galacia no era otra versión del mensaje, sino una deformación del único mensaje. Además se alejaban «tan pronto»: eran iglesias nuevas, de creyentes en su mayoría gentiles, es decir, personas que no eran judías, y llegaron maestros con las Escrituras en la mano y siglos de tradición detrás.

¿Quiénes eran los que perturbaban?

La carta no da sus nombres. Se han propuesto tres respuestas.

Primero, que eran maestros judíos cristianos venidos de Jerusalén, del mismo grupo que en Hechos 15 exigía circuncidarse para ser salvo.

Segundo, que eran judíos de esas mismas ciudades, no creyentes en Jesús, que presionaban a los gentiles de la iglesia.

Tercero, que eran creyentes gentiles entusiasmados con la Ley.

Se les llama judaizantes, es decir, los que querían obligar a los gentiles a vivir como judíos para ser aceptados por Dios.

Hechos 15:1

1 Algunos que venían de Judea enseñaban esto a los hermanos: —Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Sostengo la primera: eran maestros judíos que se decían cristianos y llegaron de fuera.

Primero, este versículo de Hechos describe a esa clase de hombres, que bajaron de Judea enseñando que sin circuncidarse nadie podía ser salvo.

Segundo, Pablo habla de ellos en Gálatas 6:12-13 como un grupo que quería lucir bien delante de otros judíos.

Tercero, el pleito no es con la sinagoga del barrio, sino con hermanos que reclamaban respaldo de Jerusalén, y por eso Pablo dedicará el capítulo 2 a contar qué pasó allá.

Concedo que el texto no los nombra y que la segunda respuesta es posible. Quien lo entienda distinto sigue siendo mi hermano, y el mensaje de la carta no cambia.

Gálatas 1:8-9

8 Pero si aun nosotros, o un ángel enviado del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, ¡que quede bajo maldición!
9 Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguien os predica un evangelio diferente del que habéis recibido, ¡que quede bajo maldición!

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Esta es la frase más dura de la carta. La palabra que se traduce «maldito» es anatema, y significa entregado al juicio de Dios, es decir, puesto fuera del pueblo y dejado en sus manos. Pablo no insulta: dice que quien cambia el evangelio queda bajo el juicio de Dios.

Fíjate en quiénes entran en la condena.

Primero, «nosotros», es decir, Pablo mismo.

Segundo, un ángel enviado del cielo.

Tercero, cualquiera. Nadie queda exento, ni el que trajo el mensaje la primera vez.

De aquí sale la regla que uso siempre: el mensaje manda sobre el mensajero. No se mide el evangelio por el prestigio de quien habla; se mide a quien habla por el evangelio que ya fue anunciado.

Esta enseñanza concluye que ninguna experiencia, visión ni autoridad humana corrige lo que Dios reveló.

Pablo lo dice dos veces, y la segunda cambia el tiempo del verbo: de «si alguien lo hiciera» pasa a «si alguien os está predicando». No hablaba de un peligro imaginario, sino de algo que ya ocurría.

Y añade la medida: «distinto del que habéis recibido». No es el gusto de Pablo, sino el evangelio que esas iglesias ya habían creído.

Cómo se usa bien este versículo

Este pasaje se ha usado para descalificar a cualquiera que difiera en cualquier cosa, así que conviene distinguir.

El anatema cae sobre quien cambia el evangelio, es decir, la manera en que el pecador es aceptado por Dios. En Galacia se añadía un requisito para salvarse: la circuncisión, que era la señal en el cuerpo por la cual un varón entraba en el pueblo de Israel.

No cae sobre quien entiende distinto un punto secundario, como el orden de los últimos tiempos o la forma de organizar una iglesia. La aplicación es esta: si alguien te dice que para ser salvo hace falta algo más que Cristo, ahí no hay nada que negociar; en lo demás, paciencia y estudio.

Gálatas 1:10

10 ¿Acaso busco ahora la aprobación de la gente o la de Dios? ¿O trato de agradar a la gente? Pues si todavía agradara a la gente, no sería siervo de Cristo.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

La pregunta de Pablo responde a una acusación: decían que él suavizaba el mensaje para los gentiles, quitándoles la circuncisión y la Ley, para hacerse de seguidores.

Contesta con la prueba que acaba de dar: quien busca agradar a la gente no pronuncia una maldición contra sí mismo y contra un ángel.

Y se define: siervo de Cristo. La palabra que usa es la de esclavo, alguien que pertenece a otro. Un esclavo no ajusta el recado para quedar bien, porque el recado no es suyo.

Gálatas 1:11-12

11 Pero os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí no es ninguna invención humana.
12 Yo no lo recibí ni lo aprendí de nadie, sino que me lo reveló Jesucristo mismo.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Aquí empieza la segunda mitad del capítulo. Pablo deja a los agitadores y cuenta su historia, y la razón es sencilla: si su evangelio se lo enseñó un hombre, otro hombre podría corregirlo; si se lo dio Dios, nadie puede.

Niega tres caminos humanos.

Primero, no lo recibió, es decir, nadie se lo entregó como una tradición.

Segundo, no lo aprendió, es decir, no fue alumno de nadie en esto.

Tercero, no es «según hombre», es decir, no es un mensaje hecho a medida humana. Y afirma el camino verdadero: se lo reveló Jesucristo.

Revelación quiere decir que Dios descubre lo que el hombre no podía averiguar por su cuenta.

No está diciendo que despreciara la enseñanza de otros. Afirma el origen de su autoridad: el encargo se lo dio Cristo, y coincide con el de los demás apóstoles porque viene de la misma fuente.

1 Corintios 15:3-4

3 En primer lugar os he enseñado lo que yo también recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;
4 que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras;

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Este texto se ha usado para decir que Pablo se contradice, porque aquí sí recibió el mensaje. Concedo que la palabra es la misma, pero el asunto es otro.

En Primera Corintios enumera los hechos del evangelio, conocidos por todas las iglesias: Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y resucitó. En Gálatas discute quién le dio autoridad para predicar a los gentiles sin exigirles la Ley. Al comparar los dos pasajes entendemos que no se contradicen.

«Revelación de Jesucristo»: dos lecturas

La frase admite dos lecturas. Primero, que Jesucristo es quien revela. Segundo, que Jesucristo es lo revelado.

Sostengo que aquí manda la primera, porque Pablo está comparando fuentes: no me lo dio un hombre, me lo dio Cristo. La segunda es verdad en el versículo 16, donde Dios le revela a su Hijo.

Esta enseñanza concluye que el autor y el contenido de la revelación son la misma persona.

Gálatas 1:13-14

13 Ya habéis oído acerca de mi conducta en otro tiempo en el judaísmo, que perseguía sobremanera a la Iglesia de Dios y la asolaba.
14 En el judaísmo, yo aventajaba a muchos compatriotas de mi generación, pues era mucho más celoso de las tradiciones de mis antepasados.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Pablo prueba su punto con su pasado, y es la prueba más fuerte, porque nadie nace predicando lo que antes destruía.

Dos palabras necesitan explicación. Judaísmo era la vida religiosa judía de entonces: la Ley de Moisés más las tradiciones que los maestros habían añadido para aplicarla. Esas «tradiciones de los padres» eran las reglas heredadas que guardaban los fariseos, el grupo judío más estricto en obedecer la Ley.

Dice dos cosas de sí mismo. Primero, que perseguía a la iglesia y la asolaba, es decir, trataba de arrasarla. Segundo, que aventajaba en celo a los de su edad. No era un judío tibio que se dejó convencer: era el más convencido de todos.

Hechos 9:1-2

1 Saulo, que aún seguía respirando amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fue a ver al sumo sacerdote
2 y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco. Lo hacía con la intención de llevar presos a Jerusalén a quienes hallara como seguidores, hombres o mujeres, de este nuevo camino.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Este pasaje muestra hasta dónde llegaba. Pedía cartas oficiales para ir a Damasco, ciudad de Siria a más de doscientos kilómetros de Jerusalén, y traer presos a los cristianos. No esperaba encontrarlos: los iba a buscar lejos.

Ese es el hombre que después predicó que Dios salva por gracia a los gentiles sin la Ley. Un cambio así no lo produce un curso, lo produce Dios.

Filipenses 3:5-6

5 fui circuncidado al octavo día, soy del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, soy fariseo;
6 en cuanto a celo, fui perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia que se basa en la ley, soy irreprochable.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Aquí Pablo enumera sus credenciales judías para decir que no le sirvieron para salvarse: circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, fariseo, y en cuanto a la justicia de la Ley, irreprensible.

El versículo responde a lo que discutía Galacia. Si guardar la Ley pudiera hacer aceptable a alguien delante de Dios, Pablo habría sido el primero de la lista. Él mismo lo tuvo todo por pérdida a cambio de conocer a Cristo.

Gálatas 1:15-16

15 Dios me había escogido desde el vientre de mi madre y me llamó por su gracia. Y cuando él tuvo a bien
16 revelarme a su Hijo para que yo lo diese a conocer entre los gentiles, no me apresuré a consultar con ninguna persona.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Pablo va más atrás que su conversión: Dios lo escogió desde el vientre de su madre y lo llamó por su gracia. Su apostolado no empezó en el camino a Damasco, sino en la decisión de Dios antes de que él existiera.

Y fíjate en la razón: «por su gracia». No lo llamó por su celo ni por su estudio. Lo llamó cuando era perseguidor, y lo llamó de regalo.

El versículo también dice para qué: para que diese a conocer a su Hijo entre los gentiles. La misión a los gentiles no fue una idea posterior ni un permiso de los apóstoles: venía dentro del llamado.

Jeremías 1:5

5 —Antes de que te formara en el vientre, te conocí, antes de que nacieras, te santifiqué y te di por profeta a las naciones.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

A Jeremías, Dios le dice que lo conoció antes de formarlo en el vientre y que lo puso por profeta a las naciones. Al comparar los dos pasajes entendemos qué hace Pablo: no se compara con Jeremías por vanidad, sino para decir que su llamado es de la misma clase. Viene de Dios, es anterior a su nacimiento y tiene por destino a las naciones, es decir, a los pueblos que no eran Israel.

Gálatas 1:17-20

17 Tampoco subí a Jerusalén para ver a los que eran apóstoles antes que yo; sino que fui a Arabia y volví de nuevo a Damasco.
18 Después, pasados tres años, subí a Jerusalén para ver a Pedro, y permanecí con él quince días.
19 Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo el hermano del Señor.
20 En esto que os escribo, os aseguro delante de Dios que no miento.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Este es el corazón del argumento. Si Pablo hubiera bajado de Damasco a Jerusalén a recibir instrucción, su evangelio sería de segunda mano y los apóstoles podrían corregirlo. Por eso cuenta sus movimientos con precisión y por eso termina jurando.

Primero, no subió a Jerusalén, sino que fue a Arabia, que no era la península de hoy, sino el reino de los nabateos, un pueblo árabe cuyo territorio empezaba a las puertas de Damasco y llegaba hasta Petra, en la actual Jordania.

Segundo, volvió a Damasco.

Tercero, pasados tres años subió a Jerusalén y estuvo quince días con Pedro.

Cuarto, de los demás apóstoles solo vio a Jacobo, el hermano del Señor, a quien muchas Biblias llaman Santiago.

Los tiempos dicen mucho. Quince días no son un curso, y el verbo que Pablo usa para su visita significa ir a conocer a alguien, no ir a ser instruido por él.

Esta enseñanza concluye que Pablo sí visitó a Pedro y sí predicaba el mismo evangelio que los apóstoles, pero no lo recibió de ellos: su autoridad no venía de Jerusalén. El juramento del versículo 20 muestra cuánto estaba en juego, y eso indica que en Galacia se contaba otra versión de su historia.

Qué se sabe hoy de Arabia y de aquellos años

El reino nabateo era vecino inmediato de Damasco, con ciudades, caminos y comercio, no un desierto vacío. Hay un dato bíblico que conviene notar: Pablo cuenta que el gobernador del rey Aretas, rey de los nabateos, quiso apresarlo en Damasco. Un rey árabe no persigue a un desconocido que solo fue a orar.

Aun así, la Biblia no dice qué hizo Pablo en Arabia, y no debemos afirmar lo que el texto calla. Lo que sí afirma es lo que importa: en esos años no estuvo en Jerusalén recibiendo lecciones.

2 Corintios 11:32-33

32 En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas vigilaba la ciudad de los damascenos para apresarme;
33 y fui descolgado desde una ventana del muro, y escapé de sus manos.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Este pasaje y Hechos 9 cuentan el mismo episodio. Hechos dice que querían matarlo y que los discípulos lo bajaron por el muro en una cesta; Pablo añade al gobernador del rey Aretas.

El resultado es el mismo: salió de Damasco huyendo. Así empezó el ministerio del hombre que antes entraba a esa ciudad con cartas de autoridad para apresar a otros.

Hechos 9:19-25

19 y después de comer recobró las fuerzas y durante algunos días se quedó con los discípulos que estaban en Damasco.
20 En seguida empezó a predicar a Cristo en las sinagogas diciendo que era el Hijo de Dios.
21 Todos los que le oían estaban atónitos y se preguntaban: —¿No es este el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre? ¿Y no vino acá para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?
22 Pero Saulo iba cobrando más fuerza, y confundía a los judíos que vivían en Damasco al demostrarles que Jesús era el Cristo.
23 Muchos días después, los judíos resolvieron en consejo matar a Saulo,
24 así que día y noche hacían guardia a la entrada de la ciudad para matarlo. Pero Pablo se enteró de sus planes,
25 y una noche los discípulos lo descolgaron por la muralla, metido dentro de un cesto.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)
Gálatas 1:21-24

21 Después fui a las regiones de Siria y de Cilicia.
22 Las iglesias de Cristo que están en Judea no me conocían personalmente,
23 pues solo habían oído decir: «Aquel que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que antes combatía».
24 Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Biblia Reina Valera 2020 (RV2020)

Pablo cierra el capítulo con el dato que remata su defensa. Después de aquella visita corta se fue a Siria y Cilicia, es decir, al norte, lejos de Judea. Cilicia era la región de Tarso, su ciudad natal.

Y añade que las iglesias de Judea no lo conocían personalmente. Si hubiera sido discípulo de la iglesia de Jerusalén durante años, las iglesias de esa región habrían conocido su cara.

Esas iglesias solo tenían noticias suyas, y las noticias decían: el que antes nos perseguía ahora anuncia la fe que trataba de destruir. No lo conocían, y glorificaban a Dios por él. No decían qué buen predicador era Pablo: daban gloria a Dios, porque entendieron quién había hecho el cambio.

Ahí termina el argumento, y termina donde debía: la prueba de que este evangelio viene de Dios es que Dios convirtió a su enemigo en su mensajero.

Estas son las palabras que conviene tener claras para seguir el resto de la carta.

Evangelio

Buena noticia. En la Biblia, el anuncio de que Dios salva al pecador por medio de Jesucristo, de gracia.

Gracia

Un favor que Dios da de regalo, sin que nadie lo merezca ni lo pueda pagar.

Anatema

Entregado al juicio de Dios. Pablo lo dice de quien cambia el evangelio, incluso si fuera él mismo o un ángel.

Judaizantes

Maestros que exigían a los gentiles vivir como judíos, empezando por la circuncisión, para ser aceptados por Dios.

Circuncisión

Señal en el cuerpo del varón por la cual alguien entraba en el pueblo de Israel.

Revelación

Lo que Dios descubre y el hombre no podía averiguar por su cuenta.

Judaísmo

La vida religiosa judía de entonces: la Ley de Moisés más las tradiciones de los maestros.

Fariseos

El grupo judío más estricto en guardar la Ley y esas tradiciones. Pablo fue uno de ellos.

Gentiles

Las personas que no eran judías, es decir, los demás pueblos.

Arabia

El reino de los nabateos, vecino de Damasco, con capital en Petra. No la península de hoy.

Damasco

Ciudad de Siria a donde Pablo iba a apresar cristianos y donde acabó predicando.

Cilicia

Región del sur de la actual Turquía, donde estaba Tarso, la ciudad natal de Pablo.

Cuatro cosas que saco de este capítulo para nuestra vida.

Un evangelio cambiado ya no es evangelio

Cuando se añade un requisito para ser salvo, no queda una versión distinta del mensaje: queda otro mensaje. Pablo no lo llama debilidad, lo llama perversión del evangelio.

El mensaje manda sobre el mensajero

Si ni Pablo ni un ángel pueden corregir el evangelio, tampoco un predicador famoso, un sueño ni una experiencia fuerte. Lo que se mide es el mensaje.

Distingue lo esencial de lo secundario

En cómo es salvo el pecador no hay margen. En el orden de los últimos tiempos o la forma de organizar la iglesia discutimos como hermanos.

Tu pasado no te descalifica

Dios llamó por gracia al hombre que asolaba la iglesia. Las iglesias de Judea no conocían la cara de Pablo, pero glorificaban a Dios por lo que Dios hizo con él.

Fuentes consultadas

Textos bíblicos: Gálatas 1:6-24; 6:12-13; Hechos 9:1-2; 9:19-25; 15:1; 1 Corintios 15:3-4; 2 Corintios 11:32-33; Filipenses 3:5-6; Jeremías 1:5.

Frederic Rendall, comentario a Gálatas, en The Expositor’s Greek Testament, volumen 3. William M. Ramsay, The Church in the Roman Empire before A.D. 170, capítulos 2 y 3.

Estudios recientes revisados: la identidad de los agitadores en New Testament Studies y Tyndale Bulletin; Ben Witherington III sobre los años de Pablo en Arabia; y los comentarios de Keener, Schreiner y Moo.

Un solo evangelio, y viene de Dios

Los gálatas se estaban alejando del que los llamó por la gracia de Cristo, y lo hacían pronto.

Unos maestros querían añadir la circuncisión y la Ley como requisitos para ser aceptados por Dios, y Pablo responde que otro evangelio no existe. Por eso deja bajo el juicio de Dios a cualquiera que cambie el mensaje, aunque fuera él mismo o un ángel.

A la segunda acusación responde con su propia historia. El perseguidor no aprendió su evangelio de ningún hombre: se lo reveló Cristo, y Dios, que lo había escogido desde el vientre de su madre, lo llamó por gracia para anunciar a su Hijo entre los gentiles.

Queda entonces la pregunta de toda la carta: ¿qué le estamos añadiendo a Cristo cuando alguien nos pregunta cómo ser salvo?