Hechos 10: Babel, Isaías y las lenguas como señal
Juicio, entendimiento y edificación
La Biblia presenta las lenguas dentro de una historia que incluye juicio, dispersión, proclamación y edificación. Para comprenderlas no basta observar una experiencia. Debemos seguir el argumento desde Babel hasta Isaías, Pentecostés y la enseñanza de Pablo.
Esta enseñanza también debe ser examinada con humildad a la luz de la Escritura: “Los judíos de Berea eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía.” Hechos 17:11, RV2020.
¿Cómo se relacionan Babel, la advertencia de Isaías y las lenguas del Nuevo Testamento? La relación no consiste en igualar todas las escenas, sino en observar cómo Dios juzga el orgullo, usa idiomas extranjeros como señal y comunica después el evangelio de manera comprensible.
1. Babel muestra el orgullo y la dispersión humana
Génesis 11 presenta una humanidad unida para hacerse un nombre y evitar la dispersión ordenada por Dios. El problema no fue construir con ladrillos ni vivir en una ciudad, sino usar la unidad y la capacidad humana contra el mandato divino. Dios confundió las lenguas y dispersó a los pueblos.
1 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
2 Aconteció que cuando salieron de oriente hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí.
3 Y se dijeron unos a otros: —Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Así el ladrillo les sirvió en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de argamasa.
4 Y dijeron: —Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
5 El Señor descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
6 Y dijo el Señor: «El pueblo es uno, y todos estos tienen una sola lengua; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
7 Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que no se entiendan entre ellos mismos».
8 Así los esparció el Señor desde allí por toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
9 Por eso se la llamó Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por todo el mundo.
Lo que Génesis afirma directamente
Antes de reconstruir detalles históricos, debemos identificar las afirmaciones claras del relato.
La torre pudo compartir rasgos con los zigurats mesopotámicos, pero Génesis no usa esa palabra ni describe todos sus detalles. Pirámides y relatos de inundación en distintas culturas pueden mostrar memorias, necesidades y formas arquitectónicas semejantes; por sí solos no prueban una reconstrucción bíblica específica. Los fósiles marinos deben estudiarse con geología responsable, no usarse como prueba automática de un diluvio universal. Nimrod aparece relacionado con Babel y el comienzo de un reino, pero el texto no dice que construyera personalmente la torre. Las ciudades pueden concentrar cultura y también poder; el juicio de Babel recae sobre la rebelión, no sobre toda vida urbana.
2. Isaías anunció juicio mediante una lengua extranjera
7 Pero también a sacerdotes y profetas el vino extravió, y la sidra los hizo desvariar; fueron trastornados por el vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, titubearon en el juicio.
8 Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no quedar lugar limpio.
9 ¿A quién se habrá de instruir?, o ¿a quién habrá que explicar el mensaje? ¿A los destetados? ¿A los recién destetados?
10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea tras línea, un poquito aquí, un poquito allá,
11 porque en lengua de tartamudos, en idioma extraño, hablará a este pueblo.
12 A ellos ha dicho: «Este es el reposo; dad reposo al cansado. Este es el alivio», mas no han querido escuchar.
13 La palabra, pues, del Señor les será mandamiento tras mandamiento, mandato tras mandato, renglón tras renglón, línea tras línea, un poquito aquí, un poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas, y queden heridos, y sean atrapados y llevados prisioneros.
Isaías habló a dirigentes ebrios y burladores que rechazaban la palabra clara de Dios. Como no quisieron escuchar, oirían labios extraños y otra lengua: el idioma de invasores extranjeros se convertiría en señal de juicio.
“Labios tartamudos” no exige sonidos sin significado. Dentro del contexto describe una lengua extranjera que sonaría incomprensible para quienes habían rechazado la instrucción. “Línea tras línea” reproduce la burla con que los dirigentes despreciaban el mensaje sencillo de Dios.
Los intérpretes discuten si Isaías reproduce la burla de dirigentes que trataban al profeta como si enseñara a niños pequeños, o si describe la manera fragmentada en que el mensaje les llegaría como juicio. En ambos casos, el contexto no presenta esta frase como un método ideal de estudio bíblico.
La conclusión segura es que quienes rechazaron la palabra terminarían tropezando, siendo atrapados y llevados prisioneros. No debemos usar línea tras línea como permiso para separar versículos de su contexto.
3. Pablo relacionó las lenguas con señal, entendimiento y orden
20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar. Sed niños en cuanto a la malicia pero maduros en cuanto al modo de pensar.
21 En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
22 Así que las lenguas son una señal, no para los creyentes, sino para los incrédulos. En cambio, la profecía no es una señal para los incrédulos, sino para los creyentes.
23 Imaginad que se reúne toda la iglesia en un mismo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran personas carentes de toda instrucción o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o alguien que carece de toda instrucción, será convencido y juzgado por todos;
25 lo oculto de su corazón se hará manifiesto; y así, se postrará sobre el rostro, adorará a Dios, y declarará que verdaderamente Dios está entre vosotros.
26 Entonces, hermanos, ¿qué podemos decir? Pues que cuando os reunáis, cada uno de vosotros puede tener un salmo, una enseñanza, una revelación, un mensaje en lenguas, o una interpretación; pero todo debéis hacerlo para edificación.
27 Si alguien habla en lenguas, que sean dos o a lo más tres, y por turno; pero que uno interprete.
28 Y si no hay intérprete, que calle en la iglesia, y que hable para sí mismo y para Dios.
Pablo une señal, entendimiento y orden
Pablo mantiene juntas cuatro verdades: el idioma tiene significado, el Espíritu distribuye el don, la interpretación permite edificar y la reunión debe conservar orden.
Primera Corintios 14 cita a Isaías para mostrar una dimensión de señal ante incrédulos. Pablo no concluye que toda lengua siempre impida creer: insiste en interpretación, edificación y orden. Sin comprensión, el visitante puede pensar que la congregación está loca; la palabra entendible puede descubrir su corazón.
4. Pentecostés comunicó las maravillas de Dios a las naciones
5 Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos provenientes de todas las naciones existentes bajo el cielo.
6 Al oír este estruendo, se juntó la multitud. Estaban confusos, porque cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua.
7 Atónitos y maravillados, se decían: —Mirad, ¿no son galileos todos los que hablan?
8 ¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar a cada uno de ellos en nuestra lengua materna?
9 Partos, medos, elamitas y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,
10 en Frigia y en Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,
11 cretenses y árabes. Todos los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
Babel dispersó mediante la confusión de idiomas. Pentecostés no eliminó las lenguas humanas ni reunió políticamente al mundo, pero Dios permitió que visitantes de muchas regiones entendieran sus maravillas en sus idiomas. La semejanza resalta la soberanía de Dios; la diferencia protege el propósito misionero del relato.
En Hechos 2 los oyentes reconocieron sus lenguas maternas. En Corinto, una lengua debía interpretarse para edificar. En ambos casos el significado importa. El Espíritu no convierte la confusión en una virtud espiritual.
39 Así que, hermanos, procurad profetizar y no impidáis que se hable en lenguas;
40 pero que todo se haga decentemente y con orden.
Babel inicia un tema de poder humano que reaparece simbólicamente en Babilonia de Apocalipsis, pero no todo gobierno o ciudad debe identificarse sin más con ella. La Escritura distingue la obediencia civil legítima de la adoración que solo pertenece a Dios. La Iglesia puede hablar sobre justicia y cuidar al prójimo, pero no debe vender su mensaje a un partido ni confundir el reino de Cristo con un proyecto político. Religión puede nombrar tanto prácticas vacías como una devoción que cuida y vive en santidad; el contexto decide su sentido.
5. La Iglesia debe comunicar verdad comprensible
La relación entre Babel, Isaías, Pentecostés y Corinto orienta la manera de escuchar y hablar.
La capacidad humana no debe convertirse en autonomía contra Dios.
La advertencia de Isaías muestra el peligro de despreciar la verdad clara.
Los dones sirven a la edificación cuando comunican significado.
Pentecostés dirige la diversidad de idiomas hacia las maravillas de Dios.
Textos principales: Génesis 11:1-9; Isaías 28:7-13; Hechos 2:5-11; 1 Corintios 14:20-28, 39-40. Como contexto se consideraron Génesis 9–10, Apocalipsis 17, Mateo 22:17-21 y Santiago 1:26-27. The Greek New Testament: SBL Edition, The Expositor’s Greek Testament y Biblical Hermeneutics se consultaron como ayudas subordinadas a la Escritura.
Dios exige que su palabra sea escuchada y entendida
Babel muestra el orgullo humano, la confusión de las lenguas y la dispersión bajo el juicio de Dios. Isaías anunció que un idioma extranjero confrontaría a dirigentes que rechazaban su palabra. Pablo retomó esa advertencia y exigió entendimiento y orden en la congregación.
Pentecostés no restauró una uniformidad humana ni convirtió sonidos incomprensibles en meta espiritual. Dios hizo que personas de diversas regiones entendieran sus maravillas y preparó el anuncio de Cristo. La conclusión es escuchar la palabra, rechazar el orgullo y comunicar el evangelio de forma comprensible para la edificación y la misión.