Hechos 13: Señales, profecía y el fundamento apostólico
Dones para fundamentar y dones para edificar
Dios sigue siendo poderoso para sanar y responder la oración. La pregunta es diferente: ¿sigue repartiendo hoy los dones de señal y qué límites les puso la Escritura?
Esta enseñanza también debe ser examinada con humildad a la luz de la Escritura: “Los judíos de Berea eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía.” Hechos 17:11, RV2020.
¿Cómo debemos entender los dones de sanidades, milagros, lenguas y profecía después de la etapa apostólica? Aquí, apostólico significa relacionado con la autoridad y la misión especiales que Cristo dio a sus apóstoles.
Esta enseñanza adopta una postura continuista moderada. Continuista significa que los dones del Espíritu siguen dándose hoy, porque la Escritura no señala una fecha en la que dejaran de repartirse. Moderada significa que esos dones quedan sujetos a la Escritura y nunca comparten la autoridad que Dios dio a los apóstoles.
De ahí salen cuatro límites que sostenemos con firmeza:
Primero, ninguna profecía, impresión, sueño ni lengua añade, corrige o reemplaza lo que Dios ya dijo en la Escritura.
Segundo, el fundamento apostólico se puso una sola vez. Nadie vuelve a colocarlo y ningún don de hoy tiene autoridad fundacional.
Tercero, nadie administra un don a voluntad. El Espíritu reparte a cada uno como él quiere, y la insistencia humana no lo obliga.
Cuarto, todo don se somete al orden, la interpretación y la evaluación que Pablo mandó. Ninguno mide la salvación ni la espiritualidad de una persona.
Los dones ordinarios de servicio, enseñanza, generosidad, dirección, misericordia y ayuda siguen siendo necesarios para que la Iglesia crezca. La espiritualidad no se mide por lo espectacular, sino por la fidelidad, el amor y la utilidad para los demás.
1. Los dones se procuran para edificar, no para competir
27 Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro en particular.
28 Y a unos Dios les ha asignado un lugar en la Iglesia. En primer lugar los apóstoles, luego los profetas, en tercer lugar maestros, luego los que hacen milagros, después los que tienen dones de sanidades, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.
29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Son todos maestros? ¿Hacen todos milagros?
30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?
31 Sin embargo, procurad los dones mejores. Ahora yo os muestro un camino más excelente.
Pablo anima a procurar los dones mejores dentro de un cuerpo donde el Espíritu distribuye funciones diferentes. “Mejores” no significa los más llamativos, sino los que sirven con mayor utilidad a la congregación. El camino superior del amor gobierna todo uso de dones.
2. El fundamento apostólico fue puesto una sola vez
19 Por eso, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios,
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, cuya principal piedra angular es Jesucristo mismo.
21 En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor.
22 En Cristo vosotros también sois edificados en unión con él para ser la morada de Dios por medio del Espíritu Santo.
Efesios presenta a apóstoles y profetas como fundamento, con Cristo como piedra principal. El fundamento pertenece al comienzo del edificio y no se vuelve a colocar en cada generación. Hoy la Iglesia edifica sobre el testimonio apostólico conservado en la Escritura.
3. Dios sana, pero nadie administra la sanidad a voluntad
13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Que ore. ¿Está alguno alegre? Que cante alabanzas.
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Que llame a los ancianos de la Iglesia para que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor.
15 Y la oración de fe sanará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados.
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
17 Elías era hombre con debilidades semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses.
18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo frutos.
Santiago manda orar por los enfermos y reconoce que Dios sana. La oración del justo puede mucho.
Eso no autoriza a nadie a decir que posee autoridad constante para sanar cuando quiera. Hay aquí una observación difícil de responder: quien administrara ese don a voluntad vaciaría los hospitales, y en la pandemia reciente murieron creyentes y pastores por millares sin que apareciera nadie capaz de detenerlo.
Esa observación no prueba que el don haya desaparecido. Muestra algo distinto y más sobrio: nadie controla el poder de Dios, y el espectáculo religioso que promete sanidad garantizada no procede de la Escritura. Pablo mismo permaneció con un aguijón que Dios no quitó.
La fe pide con confianza, usa los medios médicos disponibles y somete el resultado a la sabiduría del Señor.
7 Y para que por la grandeza de las revelaciones no me envanezca demasiado, se me clavó un aguijón en mi cuerpo, un ángel de Satanás para que me abofetee.
8 Tres veces he rogado al Señor que me lo quite.
9 Pero él me ha dicho: «Te basta mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me jactaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo habite en mí.
10 Por eso, por Cristo me complazco en las debilidades, en los insultos, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Pablo pidió tres veces que su aguijón fuera retirado. La respuesta no fue la sanidad que solicitó, sino gracia suficiente para soportarlo y poder de Cristo manifestado en su debilidad.
No debemos acusar automáticamente de falta de fe al enfermo que no mejora. Tampoco debemos abandonar la oración. Pedimos con confianza, utilizamos responsablemente los medios médicos disponibles y sometemos el resultado a la voluntad de Dios. La respuesta negativa de Dios no significa ausencia, rechazo ni derrota.
4. Profecía y lenguas debían someterse a verdad y orden
1 Seguid el amor y procurad los dones espirituales, pero sobre todo profetizad.
2 El que habla en lenguas no habla a los seres humanos, sino a Dios, pues nadie lo entiende, aunque por el Espíritu dice cosas misteriosas.
3 Pero el que profetiza habla a los seres humanos para edificación, exhortación y consuelo.
4 El que habla en lengua extraña, se edifica a sí mismo; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
5 Yo desearía que todos vosotros hablarais en lenguas, pero más aún que profetizarais, porque es más útil el que profetiza que el que habla en lenguas, a no ser que las interprete para que la iglesia reciba edificación.
En la congregación apostólica, profetizar comunicaba un mensaje inteligible para edificar, exhortar y consolar. No autorizaba impresiones privadas a gobernar la Iglesia. Los mensajes debían evaluarse y las lenguas interpretarse; sin comprensión y orden, el hablante debía callar.
Una impresión intensa puede proceder de nuestras emociones, temores, recuerdos o deseos. Un sueño puede ser perturbador sin contener un mensaje divino. Ninguna experiencia debe utilizarse para acusar a otra persona, dirigir su vida o establecer doctrina.
Si existe una acusación real, debe tratarse con evidencia, testigos cuando corresponda y el proceso bíblico. Decir que se vio una sombra o se sintió algo no convierte un rumor en verdad. Gálatas 1:8 incluso advierte que un mensaje diferente debe rechazarse aunque se presente con autoridad angelical.
La Iglesia no está indefensa. Tiene la Escritura suficiente para conocer el evangelio, evaluar la doctrina, corregir el pecado y ordenar su vida.
14 Así que tú, mantente firme en lo que has aprendido y te ha sido encargado, pues sabes de quién has aprendido
15 y que desde la niñez sabes las Sagradas Escrituras, que te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia,
17 para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente instruido para toda buena obra.
20 Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar. Sed niños en cuanto a la malicia pero maduros en cuanto al modo de pensar.
21 En la ley está escrito: En otras lenguas y con otros labios hablaré a este pueblo; y ni aun así me oirán, dice el Señor.
22 Así que las lenguas son una señal, no para los creyentes, sino para los incrédulos. En cambio, la profecía no es una señal para los incrédulos, sino para los creyentes.
23 Imaginad que se reúne toda la iglesia en un mismo lugar, y todos hablan en lenguas, y entran personas carentes de toda instrucción o incrédulos, ¿no dirán que estáis locos?
24 Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o alguien que carece de toda instrucción, será convencido y juzgado por todos;
25 lo oculto de su corazón se hará manifiesto; y así, se postrará sobre el rostro, adorará a Dios, y declarará que verdaderamente Dios está entre vosotros.
26 Entonces, hermanos, ¿qué podemos decir? Pues que cuando os reunáis, cada uno de vosotros puede tener un salmo, una enseñanza, una revelación, un mensaje en lenguas, o una interpretación; pero todo debéis hacerlo para edificación.
27 Si alguien habla en lenguas, que sean dos o a lo más tres, y por turno; pero que uno interprete.
28 Y si no hay intérprete, que calle en la iglesia, y que hable para sí mismo y para Dios.
29 En cuanto a los profetas que hablen dos o tres, y que los demás juzguen lo dicho.
30 Y si alguien que está sentado recibe una revelación, que calle el primero.
31 Así podéis profetizar todos, uno por uno, para que todos aprendan y todos sean exhortados.
32 El don de profecía debe estar bajo el control de los profetas,
33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias cristianas,
Pablo no diseñó una estrategia para producir manifestaciones. Limitó participantes, exigió turnos e interpretación y recordó que Dios no es Dios de confusión. El dominio propio y la evaluación forman parte de la obediencia espiritual.
Primera Corintios 12:10 no dice que a una persona se le diera una lengua, sino diversos géneros de lenguas. Lo mismo ocurre con el don de interpretación.
Uso este detalle como prueba práctica. Quien recibía el don podía hablar idiomas distintos, no repetir siempre los mismos sonidos. Por eso una práctica en la que alguien repite siempre la misma secuencia, tan igual que casi se puede memorizar, no corresponde a lo que Pablo describe.
Esta enseñanza conserva esa observación. Nos guarda de llamar don de lenguas a lo que no comunica ningún idioma, sin necesidad de afirmar que el Espíritu dejó de repartir el don.
8 A uno, el Espíritu le da palabra de sabiduría, mientras que a otro, el mismo Espíritu le da palabra de conocimiento;
9 a otro, el mismo Espíritu le da fe, y a otro, el mismo Espíritu le da dones de sanidades.
10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular como él quiere.
Varias versiones en español traducen Primera Corintios 14 con las palabras “lengua extraña” o “lengua desconocida”. Conviene saber que esos adjetivos no aparecen en el griego. El texto dice solamente “lengua”, es decir, idioma.
Los traductores los añadieron para explicar al lector que se trataba de un idioma que los presentes no entendían. La intención era aclarar, no cambiar la doctrina.
El problema aparece cuando alguien construye una doctrina sobre esos adjetivos añadidos y afirma que Pablo hablaba de un idioma celestial que nadie puede entender.
La Reina Valera 2020 ya traduce simplemente “el que habla en lenguas”, sin añadir el adjetivo.
La fe bíblica descansa en la palabra y el carácter de Dios, no en fabricar una sensación. Jesús llamó bienaventurados a los que creen sin ver, y Hebreos 11 pide creer que Dios está presente aunque no lo sintamos. Por eso una reunión no vale por el ambiente que produce.
Profetizar, en Primera Corintios 14, no era adivinar el futuro ni descubrir pecados ajenos. Era comunicar el mensaje de Dios para edificación, exhortación y consolación, y todos podían participar. Hoy eso ocurre cuando alguien expone la Escritura con fidelidad.
Cuando Pablo dice que el que habla en lengua a sí mismo se edifica, no está aprobando la práctica. Está reprendiendo a quien busca lo suyo propio, porque el amor no es así.
5. “Cuando venga lo perfecto” se refiere a la madurez en el amor
8 El amor nunca deja de ser; pero las profecías cesarán, desaparecerán las lenguas y el conocimiento se acabará.
9 Porque en parte conocemos y en parte profetizamos;
10 pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; pero cuando me hice un hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos de forma borrosa, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.
13 Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante es el amor.
Este pasaje suele decidir toda la discusión sobre los dones, y casi siempre se explica de dos maneras. Unos dicen que “lo perfecto” es la venida de Cristo. Otros dicen que es el canon bíblico, es decir, el conjunto completo de los libros de la Biblia.
Rechazo las dos y sostengo una tercera lectura: lo perfecto es la madurez en el amor. El contexto la sostiene.
Primero, el texto dice “lo perfecto” y no “el perfecto”. La expresión es neutra, así que no señala a una persona. La palabra griega es teleios, que significa completo o maduro.
Segundo, todo el capítulo trata del amor en medio de los dones, y los versículos siguientes hablan de dejar de pensar como niño para pensar como adulto. El tema es la madurez, no el calendario del fin.
Tercero, si lo perfecto fuera la venida de Cristo, los creyentes no podrían madurar hasta que él vuelva, y entonces la enseñanza y la vida de la iglesia perderían su propósito.
Cuarto, si fuera el canon completo, Pablo, Pedro y Juan no habrían podido llegar a la madurez, porque escribieron antes de que la Biblia estuviera reunida. Sin embargo Pablo dice que la Escritura ya hacía perfecto al hombre de Dios.
16 Pido que, por su Espíritu, y conforme a las riquezas de su gloria, os dé el ser fortalecidos con poder en lo más íntimo de vuestro ser;
17 para que por la fe Cristo habite en vuestros corazones, y para que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de comprender, con todos los creyentes, cuán ancho, largo, profundo y alto
19 es el amor de Cristo. Pido que conozcáis ese amor, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
Efesios 3 reúne las mismas palabras de Primera Corintios 13. Pide creyentes arraigados y cimentados en amor, plenamente capaces de comprender, y llenos de toda la plenitud de Dios. Ahí está la idea de lo completo unida al amor.
Colosenses 3 la dice todavía más directo: el amor es el vínculo perfecto.
12 Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vestíos de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
13 Soportaos unos a otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. Del mismo modo que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.
14 Y sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Primera Corintios 13:12 tampoco habla de la segunda venida. En aquella época los espejos eran de bronce pulido y devolvían una imagen borrosa y opaca. Ver “cara a cara” significa verse sin ese estorbo, con claridad.
Aplicado a la madurez, el sentido es este: mientras somos inmaduros no logramos vernos como los demás nos ven, y hasta nos resentimos cuando alguien nos lo señala. Al madurar despertamos y nos conocemos tal como fuimos conocidos.
Lo ilustro con algo cotidiano. Cuando una red social me recordó lo que había publicado diez años antes, sentí vergüenza al leerme. Eso es señal de que hubo crecimiento. Quien vuelve a compartir lo mismo sin incomodarse probablemente no ha avanzado.
Conviene separar los niveles con honestidad.
El texto afirma directamente que las profecías cesarán, las lenguas desaparecerán y el conocimiento parcial se acabará cuando venga lo perfecto.
Al comparar el contexto con Efesios 3 y Colosenses 3 entendemos que lo perfecto es la madurez en el amor, no la venida de Cristo ni el canon.
Concluyo que, si el fin de lo parcial llega con esa madurez plena, entonces el pasaje no fija una fecha ya cumplida. Por eso no lo usamos para declarar que los dones terminaron.
Lo que el pasaje sí deja resuelto es la prioridad. Permanecen la fe, la esperanza y el amor, y el mayor de los tres es el amor. Ningún don ocupa ese lugar.
6. Marcos 16:9-20 no sirve como base para exigir señales
15 Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
16 El que crea y sea bautizado será salvo, mas el que no crea será condenado.
17 Estas señales seguirán a los que crean: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 tomarán serpientes en las manos; aunque beban veneno no les hará daño y pondrán sus manos sobre los enfermos y sanarán.
19 Y el Señor, después de hablarles, fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios.
20 Ellos salieron y predicaron en todas partes con la ayuda del Señor y confirmando la palabra con las señales que la acompañaban. Amén.
Este es uno de los pasajes más citados para exigir señales a todo creyente, sobre todo el verso 17: echarán fuera demonios y hablarán nuevas lenguas.
Antes de usarlo conviene saber que Marcos 16:9-20 no aparece en los manuscritos griegos más antiguos, es decir, en las copias más cercanas al original. Es el pasaje discutido más extenso de nuestras Biblias. Muchas versiones actuales lo separan o le añaden una nota que advierte esa dificultad.
Hay además un problema de lectura. Quien lo usa se queda con dos señales y salta el resto del mismo párrafo, donde también se habla de tomar serpientes y de beber veneno sin daño. Si las señales siguen a todos los que creen, no se puede escoger solamente las que resultan fáciles de mostrar.
También observa que el verso 16, leído solo, parecería enseñar que el bautismo es necesario para ser salvo, lo cual contradice el resto del Nuevo Testamento.
No levantamos doctrina sobre un pasaje cuya presencia en el texto original está en discusión, y menos cuando el resto de la Escritura no lo respalda.
Esto no significa despreciar el pasaje ni negar que Dios confirme su palabra. Significa que una práctica obligatoria para la Iglesia necesita una base más firme que un final discutido.
Conviene añadir una advertencia práctica. Algunas personas han tomado veneno o manipulado serpientes confiando en estos versículos y han muerto. Nadie debe poner a prueba su fe de esa manera.
7. La verdad sobre los dones debe producir amor y madurez
El propósito de los dones y del fundamento apostólico es una Iglesia edificada en Cristo.
Busca utilidad común antes que reconocimiento.
Pide sanidad confiando en la soberanía de Dios, sin exigirle una respuesta.
Ninguna impresión, profecía ni lengua reemplaza la Escritura ni se coloca a su altura.
Ningún don prueba la salvación ni una espiritualidad superior.
Lo perfecto es el amor completo. Ahí apunta el crecimiento de la Iglesia.
La madurez se reconoce en verdad, dominio propio y cuidado mutuo.
Textos principales: 1 Corintios 12:8-11, 27-31; 1 Corintios 13:8-13; 1 Corintios 14:1-33; Efesios 2:19-22; Efesios 3:16-19; Colosenses 3:12-14; Santiago 5:13-18; 2 Timoteo 3:14-17 y Marcos 16:15-20, en la Biblia Reina Valera 2020.
The Expositor’s Greek Testament se consultó para comparar la interpretación de lo perfecto, la relación entre conocimiento parcial y madurez, y el argumento de 1 Corintios 13. El Handbook to the Textual Criticism of the New Testament, de Frederic G. Kenyon, se utilizó para revisar la evidencia antigua sobre los distintos finales de Marcos.
La ruta interna Cómo consultar esta biblioteca guio la distinción entre lo que el texto afirma, lo que se deduce, lo que queda en discusión y lo que se aplica hoy. Estas obras ayudan a examinar argumentos, pero la autoridad final permanece en la Escritura.
La Iglesia madura cuando la verdad produce amor y edificación
Cristo estableció el fundamento apostólico una sola vez y el Espíritu distribuye dones para edificar a la Iglesia. Dios sigue siendo libre para sanar y responder la oración, pero ninguna persona controla su poder ni puede imponer una experiencia como prueba de salvación.
Esta enseñanza sostiene que el Espíritu sigue repartiendo dones hoy, y a la vez que ninguno añade revelación, repite el fundamento apostólico ni queda fuera del orden que Pablo mandó. La profecía y las lenguas se someten a evaluación, comprensión e interpretación.
Primera Corintios 13 no fija la fecha en que lo parcial termina. Lo perfecto es la madurez en el amor, y hacia ella camina la Iglesia. Marcos 16:9-20 tiene una dificultad textual real y no sostiene una práctica obligatoria.
Cristianos fieles llegan a conclusiones distintas sobre la continuidad de los dones, y esa diferencia no toca el evangelio de la gracia. La Iglesia madura cuando permanece sobre la Escritura, sirve con los dones recibidos y permite que la verdad produzca amor.