Hechos 7: Pentecostés y las lenguas de las naciones
Qué vio, oyó y entendió la multitud
Pentecostés reunió en Jerusalén a personas procedentes de muchas regiones. El Espíritu capacitó a los discípulos para hablar idiomas que no habían aprendido, y la multitud oyó las maravillas de Dios en su propia lengua materna.
Esta enseñanza también debe ser examinada con humildad a la luz de la Escritura: “Los judíos de Berea eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con mucha atención, y todos los días estudiaban las Escrituras para ver si era cierto lo que se les decía.” Hechos 17:11, RV2020.
¿Qué fueron las otras lenguas de Pentecostés y qué comunicó Dios mediante esta señal? Hechos 2 responde observando las señales, los hablantes, los oyentes y el contenido que entendieron.
Cuatro preguntas para seguir el relato
Estas preguntas ayudan a leer Hechos 2:1-13 sin perderse en detalles secundarios.
1. Las señales acompañaron la venida prometida del Espíritu
1 Cuando llegó el día de Pentecostés, todos ellos estaban juntos y en el mismo lugar.
2 De repente vino del cielo un estruendo, como el de un viento recio, y llenó toda la casa donde estaban reunidos.
3 Se les aparecieron como lenguas de fuego que, repartidas, se posaban sobre cada uno de ellos.
4 Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu Santo les hacía expresarse.
Pentecostés reunía en Jerusalén a judíos procedentes de muchas regiones. Dios eligió ese día para cumplir públicamente su promesa y preparar el avance del testimonio desde Jerusalén hacia las naciones.
La fiesta no causó la venida del Espíritu. El sonido como viento y las formas como fuego fueron comparaciones que describieron señales audibles y visibles. Lucas no dice que un viento físico soplara ni que fuego natural quemara a los discípulos.
Hechos 1 menciona unos ciento veinte creyentes y Hechos 2:14 destaca a Pedro con los otros once. Algunos intérpretes incluyen a los ciento veinte; otros entienden principalmente a los Doce. El texto no identifica a cada participante y la enseñanza central no depende del número exacto.
El relato usa comparaciones. Hubo un estruendo como el de un viento fuerte. Lucas no afirma necesariamente que un viento físico recorriera la habitación. También aparecieron formas como lenguas de fuego. No dice que las personas fueran quemadas ni que fuego natural se posara sobre ellas.
Estas expresiones describen una experiencia audible y visible difícil de comparar con algo cotidiano. El sonido vino del cielo, llenó la casa y llamó la atención. Las apariencias se repartieron y se posaron sobre cada persona. La señal mostraba que la presencia prometida de Dios había llegado y que su obra alcanzaba personalmente a quienes estaban reunidos.
Hechos 2 describe un acontecimiento fundacional; no manda fabricar viento, fuego o un ambiente semejante. La Iglesia depende del mismo Espíritu y pide valor para testificar, pero no mide su presencia por la repetición de las señales externas.
11 Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, que reparte a cada uno en particular como él quiere.
El Espíritu repartió la capacidad de hablar según su voluntad. La Biblia lo presenta hablando, guiando, enseñando y pudiendo ser entristecido; Hechos 5 relaciona mentirle con mentir a Dios. No es una energía controlable, sino una Persona divina.
3 Pedro le dijo: —Ananías, ¿por qué has dejado que Satanás te convenciera para que mintieras al Espíritu Santo y sustrajeras para ti una parte del precio del terreno?
4 ¿Acaso no era tuya la heredad antes de venderla? Y cuando la vendiste, ¿no obraba en tu poder el dinero de la venta? ¿Cómo se te ha ocurrido hacer una cosa semejante? No has mentido a los hombres sino a Dios.
2. La multitud reconoció idiomas verdaderos
5 Vivían entonces en Jerusalén judíos piadosos provenientes de todas las naciones existentes bajo el cielo.
6 Al oír este estruendo, se juntó la multitud. Estaban confusos, porque cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua.
7 Atónitos y maravillados, se decían: —Mirad, ¿no son galileos todos los que hablan?
8 ¿Cómo, pues, los oímos nosotros hablar a cada uno de ellos en nuestra lengua materna?
9 Partos, medos, elamitas y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia,
10 en Frigia y en Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos,
11 cretenses y árabes. Todos los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.
Lucas usa glōssa, “lengua”, y dialektos, “lengua materna” o “dialecto”. El contexto define el milagro: visitantes de distintas regiones escucharon el idioma en que habían nacido y comprendieron que los discípulos anunciaban las maravillas de Dios.
Las otras lenguas fueron idiomas que los hablantes no habían aprendido naturalmente y que el Espíritu les permitió hablar. La capacidad sobrenatural estuvo en los hablantes y produjo comprensión en los oyentes.
Hechos 2 no describe sílabas privadas sin significado. Los visitantes reconocieron lenguas conocidas. Primera Corintios 12–14 debe estudiarse en su propio contexto, pero Pentecostés no puede usarse como prueba de balbuceos incomprensibles.
3. La diáspora explica la diversidad de la multitud
Diáspora significa dispersión. Guerras, cautiverios, comercio y migraciones habían establecido comunidades judías lejos de Judea. Conservaban su identidad y relación con Jerusalén, mientras muchos habían nacido hablando los idiomas de sus regiones.
Por eso una persona podía ser judía y proceder de Mesopotamia, Asia Menor, África o Roma. El asombro surgió porque galileos sin formación conocida en tantos idiomas hablaban ahora las lenguas de lugares distantes.
La lista no es un atlas completo; muestra la amplitud del mundo judío reunido en Jerusalén.
Partos, medos, elamitas y habitantes de Mesopotamia procedían de territorios al este de Judea.
Capadocia, Ponto, Asia, Frigia y Panfilia corresponden a regiones de la actual Turquía.
Egipto y las regiones cercanas a Cirene representan el norte de África.
Los residentes romanos conectan la escena con el centro político del imperio.
Cretenses y árabes amplían todavía más el panorama geográfico.
“Todas las naciones bajo el cielo” es una expresión amplia, no una afirmación de que cada país moderno estaba representado. Tampoco debe limitarse al Imperio romano, pues la lista incluye territorios orientales fuera de su control. Lucas muestra una dispersión extensa alrededor de Jerusalén.
Galilea era la región del norte donde Jesús había desarrollado gran parte de su ministerio y de donde procedían varios de sus discípulos. La multitud reconoció a los hablantes como galileos, probablemente por su origen y forma de hablar.
Galileo no era simplemente otro nombre para cualquier judío de Palestina. Era una identificación regional. El asombro no debe convertirse en desprecio hacia los galileos. El punto es que esas personas no eran conocidas como viajeros educados en todos los idiomas enumerados. La explicación natural de su capacidad no bastaba.
Un prosélito era un gentil incorporado formalmente a la religión de Israel. Hechos distingue judíos de nacimiento y prosélitos. No llama prosélito al eunuco etíope de Hechos 8; ese pasaje solo afirma que fue a Jerusalén para adorar y que Felipe le anunció a Jesús y lo bautizó.
4. Las lenguas comunicaron las maravillas de Dios
La señal tuvo contenido. Los discípulos no exhibían una habilidad ni se admiraban entre sí; anunciaban las grandes obras de Dios. Después Pedro explicó que Jesús fue crucificado, resucitado, exaltado y derramó el Espíritu prometido.
Algunos preguntaron qué significaba y otros se burlaron. Pedro no respondió con otra exhibición, sino con una explicación bíblica y comprensible. La señal sirvió a la palabra, y la palabra dirigió la atención hacia Cristo.
12 Llenos de asombro y perplejidad se preguntaban: —¿Qué quiere decir esto?
13 Otros, en cambio, se burlaban y decían: —Están llenos de vino.
14 Entonces Pedro se puso de pie, junto con los otros once, levantó la voz y dijo: —Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, prestad atención a mis palabras y quedaos bien con lo que os voy a decir:
15 Estos no están borrachos, como vosotros suponéis, pues solo son las nueve de la mañana.
16 Se trata de lo dicho por el profeta Joel:
La misma señal produjo dos reacciones
El milagro no obligó automáticamente a todos a creer.
La acusación de borrachera no convierte los idiomas en sonidos incoherentes. Los versículos anteriores repiten que los visitantes reconocían sus lenguas. Los burladores eligieron una explicación despectiva; Pedro respondió con control y abrió la Escritura.
10 En el mundo, por ejemplo, hay gran diversidad de idiomas, y ninguno de ellos carece de significado.
11 Pero si yo ignoro ese idioma, seré como un extranjero para el que habla, y el que habla será como un extranjero para mí.
Primera Corintios 12–14 trata problemas posteriores de dones, interpretación y orden. La conclusión segura aquí es limitada: Hechos 2 presenta idiomas con significado reconocidos por oyentes reales. Toda práctica que afirme imitar Pentecostés debe respetar ese dato y las reglas apostólicas de comprensión y edificación.
5. La promesa conduce a Cristo y orienta a la Iglesia
Pedro identificó Pentecostés como el comienzo del derramamiento anunciado por Joel. “Toda carne” alcanza a toda clase de personas, no significa que cada ser humano recibiría automáticamente el Espíritu ni que todos manifestarían el mismo don.
El cumplimiento comenzó, mientras el día final del Señor permanece futuro. El centro es la promesa de salvación para quien invoque al Señor, a quien Pedro presenta como Jesús crucificado, resucitado y exaltado.
Las señales sirven al evangelio y nunca ocupan su lugar.
La Iglesia comunica la verdad para que pueda entenderse.
El evangelio no pertenece a una sola cultura o nacionalidad.
Toda afirmación sobrenatural debe evaluarse por el texto, el contexto y el fruto.
Textos principales: Hechos 2:1-16; Joel 2:28-32; 1 Corintios 12:11; 14:10-11; Hechos 5:3-4.
The Greek New Testament: SBL Edition se consultó para glōssa y dialektos. The Expositor’s Greek Testament ayudó con el contexto de Pentecostés y la procedencia de la multitud. Biblical Hermeneutics ayudó a distinguir narración, doctrina y aplicación. La Escritura conserva la autoridad final.
La promesa conduce a Cristo
Pentecostés inauguró el cumplimiento de la promesa de Joel. El Espíritu produjo señales visibles y permitió hablar idiomas reconocibles que comunicaron las maravillas de Dios a una multitud judía internacional.
Pedro explicó la señal mediante la Escritura y condujo la atención a Jesucristo. Hechos 2 no ordena reproducir viento, fuego o sonidos incomprensibles, ni presenta las lenguas como prueba universal de haber recibido al Espíritu.
La aplicación actual es creer e invocar a Cristo, anunciarlo con palabras comprensibles, someter las experiencias a la Biblia y vivir por el Espíritu en santidad y servicio mientras esperamos la consumación de la promesa.